Bichos en mi cerebro

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3/25/2011

Hoy he visto...


2011-03-25  14:13
Hoy he visto como un hombre  recogía basura aprovechable .Esa basura que nadie quiere de los contenedores .Con sumo cuidado ha ido llenando de manera ordenada  una carreta hecha  a base de cartones envueltos en cinta adhesiva y ruedas  del mismo tamaño pero totalmente diferentes,con  diversos objetos, una silla, creo y…tal vez un espejo; pero lo  que verdaderamente ha llamado mi atención ha sido un carrito rosa, muy rosa, de juguete, pequeño. Al principio ha parecido pensarse cogerlo, pero finalmente con una mueca de resignación para sí mismo lo ha echado en el carro.
      Un solo minuto después unos niños ( dos chicas y un muchacho ) han aparecido detrás , al lado de la panadería que permanece todos los días abierta .Una de ellas , melosa y con ojos de gato sorprendido ha señalado al carro y con ese descaro que sólo los niños sin nada que perder poseen ha señalado el carro :
-          Por favor, por favor…dame el carro –Él ha sonreído, una sonrisa picarona, como de estar pensándoselo.
-          Mmm…-No sé si ha llegado a decir algo, no lo recuerdo bien, quizá apenas pronunciara un sí, o tal vez se ha limitado a sacarlo de entre los demás trastos (tesoros para él y ella) y a tenderlo a la niña.
-          Wiii…se ha vuelto con él en la mano, ya desplegado apenas unos segundos después y se lo ha enseñado a quienes no sé si calificar de hermanos o amigos.
El hombre se ha limitado a marcharse sonriendo, con un leve chirrido que producían las ruedas de su improvisado transporte, acompañándole hasta el próximo cubo de basura, como una risa peleona o un sueño sin cumplir.
No he podido evitar la sonrisa que movía mi cara, ni el haberme quedado quieta, simplemente parada, mirando la escena.
Segundos después una de las muchachas peleaba con la otra:
-          Es mío
-          ¡Dámelo, dámelo!

La mujer del sombrero


Me la encontré esta mañana, con  sombrero de ala ancha , negro , en medio de la calle, un abrigo hasta la rodilla , negro también, como las medias , los zapatos , los guantes y los ojos .La bufanda era de colores cálidos: rojos , amarillos , anaranjados, sin etiqueta.
Creo recordar que llevaba un paraguas en la mano pero no lo me acuerdo bien.
Estaba en mitad de la calle, pisando el carril bici .Se retorcía las manos suavemente  mientras permanecía casi totalmente inmóvil .La cinta plateada de su sombrero brillaba tenuemente , como para no destacar demasiado , pero insistiendo en su presencia.
Ha escrutado cada rostro de cada persona que pasaba caminando , en bici o en coche, ha mirado nuestras manos, ha mirado nuestros zapatos  , nuestra ropa, nuestros bolsos o mochilas .Luego , muy discretamente , ha colocado sus manos entrelazadas a su espalda y se ha subido el primer autobús que ha parado.

El eterno extranjero


Su ropa era de un uniforme color indefinido, entre marrón y gris, entre negro y blanco, entre verde y rojo, sin nada que se pudiera destacar o que fueras capaz de recordar. Llevaba botines con tacón, pantalones ajustados y chaquetas grandes.
Su sombrero de cowboy ocultaba unos ojos tristes, abandonados a la sombra del ala, de las cejas espesas y del pelo sin cortar. Su nariz era ganchuda, de fosas grandes y elevadas, sin pecas…ahora que lo pienso… nunca lo vi resfriado.
Una  barba casi pelirroja lo hacía inconfundible y de rostro difuso a la vez, una barba que acariciaba  de derecha  a izquierda, por debajo del mentón, con unas manos de cuero viejo, de trabajo pesado y de vivir sin abrazos.
Su espalda se encorvaba ligeramente bajo el peso de esa soledad voluntaria y de esa altura descomunal de la que colgaban sus brazos perfectamente proporcionados y sus rodillas fuertemente pronunciadas.
Se empeñó en preguntar en inglés cuando se bajó del barco , en gesticular cuando no era entendido en ese idioma y en cabrearse  y marcharse con las manos en los bolsillos de la sudadera , tirando hacia abajo , de manera que todas sus chaquetas terminaron ensanchadas, más largas por esa zona ,
Se empeñó en seguir hablando inglés una vez que se instaló, con los obreros que le arreglaron el piso, con el fontanero, con la casera de rulos en el pelo y oreja en todas las puertas, con la panadera, con los vecinos, con el perro vagabundo que acudía temeroso cada mañana a buscar las sobras de su desayuno…
Jamás le escuché una palabra en español; no es que me haya tirado estos años espiándolo, pero…
A veces nos encontramos cuando vamos a  bajar  la basura o cuando estamos sentados en la plaza del edificio. Fuma .Me mira .Sigue fumando .Se apoya con los codos en las rodillas y los pies en el asiento del banco y se ríe. Finalmente me habla
                -Hey, girl! What´s your name?-Tiene una voz más joven que su cuerpo, ciertamente seductora, ronca, rota y agradable
                -Ari...And you?
                -My name…well it doesn´t matter you – Así que no me importa tu nombre ¿eh?
                -You know the mine, so I think it´s my turn ¿ah?
                -Will-Se levantó, arrojando su cigarro al suelo y pisándolo balanceando el pie mientras el bedel lo miraba irritado y levantando la mano para decirme –Nice to meet you girl. Well, I have to go.- después se va, separando las piernas, con las rodillas ligeramente flexionadas y tarareando alguna cancioncilla popular. Pero ahora ya sé quién es, ya he visto sus ojos: negros, apagados, solitarios a pesar de ser dos, brillantes y tenaces: los ojos de un eterno extranjero.

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